¿QUE ES IMPORTANTE A LA HORA DE EDUCAR?

 

 

mafalda -educar

 

Cada uno tenemos nuestra forma de educar a nuestros hijos y muchas veces lo hacemos por simple instinto pero, merece la pena pararnos a pensar que es lo realmente importante, que nuestros pensamientos no se queden solo en eso o en palabras, sino que pasen a ser una realidad, a través de nuestros actos.

Cuando alguien nos pregunta que queremos para nuestros hijos, la mayoría decimos ¡¡¡ Qué sean felices!!! pero, ¿es en la práctica eso lo que potenciamos? Los miedos, a veces nos hacen separarnos de nuestro objetivo y, sin querer, se lo transmitimos a nuestros hijos.

Para potenciar la autoestima de los niños, que superen sus miedos y se encaminen a conseguir sus objetivos, sean estos los que sean, estos principios os pueden ayudar:

  • Reconocer su potencial en lugar de señalarles constantemente sus errores. Esto no quiere decir que no lo hagamos, pero siempre desde una perspectiva de oportunidad para crecer.
  • Evitar crear expectativas sobre su futuro, forma de ser y comportamientos. Cada uno es como es, y esa en su base para mejorar. No debemos condicionar su forma de actuar o pensar en aras a un futuro que “aparentemente” pensamos que podría ser bueno. Dejemosles que ellos vayan definiendo sus objetivos, teniendo claro que no tienen porque ser los nuestros.
  • Escucharles e interesarse por aquello que quieran compartir con nosotros, al igual que preguntarles y hacerles partícipes.
  • Reconocer y validar sus emociones. Si calificamos como “malos” sus sentimientos o hacemos que los repriman o nieguen, el resultado puede ser una baja autoestima, una conducta insincera y una pérdida de conexión con sus sentimientos. Por lo tanto, hay que valorar todo el abanico de emociones que experimenten, en lugar de valorar solo las positivas.

Tambien hay que reconocer la importancia de dar buen ejemplo. Para eso, cada uno podemos trabajar en potenciar nuestra autoestima, dedicarnos a nosotros mismos, definir nuestros propios objetivos, reconocer nuestros aspectos positivos, y desde alli trabajar para mejorar nuestros puntos débiles. Ser buenos padres no significa olvidarse de uno mismo.